Entrevista a Lucía Petisco, de Fundación Secretariado Gitano

Quienes nos dedicamos al mundo de la comunicación social en España conocemos de sobra las campañas de la Fundación Secretariado Gitano. Y es que no es la típica ONG que lanza las típicas campañas de ONG, sino una de las que apuestan por poner la creatividad en primer plano. Y para conocer cómo se gestionan estas campañas desde una entidad sin ánimo de lucro y cómo entienden ellas la creatividad, hemos hablado con Lucía Petisco, de su equipo de comunicación.

Lucía Petisco, del equipo de FSG. Fotografía de Pedro Mambrú.

Desde la Fundación Secretariado Gitano habéis hecho muchísimas campañas con una gran repercusión. ¿Qué importancia tiene la comunicación y la creatividad para la Fundación? ¿pensáis que puede llegar a cambiar mentalidades?

Un pilar clave de la Fundación es la sensibilización social. La comunicación no solo es importante para transmitir nuestra causa sino para contrarrestar la imagen social que se arrastra de la comunidad gitana, cargada de estereotipos, prejuicios, una fuerte estigmatización…

Además, la comunicación es un punto clave para la transformación social. Ya estamos viendo lo importante que es posicionarse con unos determinados argumentos para movilizar y sensibilizar.

Nuestra comunicación se usa con este doble objetivo (romper estereotipos y transformar la sociedad) más que como un elemento corporativo. Y también tratamos de comunicar teniendo en cuenta el derecho a la información veraz y real, a una buena comunicación, el dar voz a la comunidad gitana… 

Y desde vuestra experiencia, ¿habéis notado cambios en la manera en que es percibida la comunidad gitana? 

Sí, pero con un doble sentido. 

Por un lado, llevamos muchos años incidiendo en medios de comunicación para que el trabajo periodístico se ajuste más a la realidad (elaborando guías de tratamiento mediático, contactando con los medios cuando detectamos malas prácticas…) y ahí si hemos notado mucha más sensibilidad en la última década. Los medios ahora nos llaman porque quieren acceder a testimonios de las propias personas gitanas, ya no mencionan tanto la etnia cuando no es necesario… 

Ha habido avance pero todavía queda mucho por hacer, porque la situación en los medios de comunicación cada vez es más precaria, y eso hace que se utilicen por ejemplo imágenes de archivo descontextualizadas, se profundice menos en los temas, haya más sensacionalismo… 

Por otro lado, en las redes sociales el discurso de odio en contra de las personas gitanas ha sido muy, muy fuerte en los últimos años. Antes estaba más enmascarado y ahora es muy visible. Nosotros hacemos un Informe Anual sobre Discriminación, y desde hace unos años medimos también el odio en las redes. Cuando llevemos cinco o seis años midiéndolo podremos ver mejor la evolución, pero ahora mismo el odio es muy fuerte: publicaciones anónimas, páginas creadas para tirar odio, páginas de fake news… 

Y sabiendo que hay tanto racismo hacia el pueblo gitano y que es un tema que genera todo este odio en redes, ¿cómo enfrentáis las críticas o las posibles crisis de comunicación?

Ya tenemos callo en esto, ya sabemos qué respuestas nos van a dar cuando mostramos personas que no cumplen con los estereotipos: “esos gitanos no existen”, “eso son excepciones”. Lo que nosotros intentamos es ofrecer una imagen más real de las personas gitanas, con datos, y luego ponemos mucho el foco en los casos de éxito, los casos positivos. Por ejemplo, si hacemos una campaña contra el abandono escolar, ofrecemos cifras, pero también visibilizamos a quienes siguen con sus estudios, que son muchos. Esos casos son los que más tiran de la comunidad gitana y los que permiten a la sociedad valorar la realidad de la comunidad gitana de manera justa. 

También hay que tener en cuenta que el 30% de las personas de la fundación son de etnia gitana. Que sean las propias personas gitanas las que cuentan su historia ayuda mucho a romper estereotipos y prejuicios.

Si vemos las campañas de las grandes ONG hay dos vertientes: la de los anuncios emocionales y muy directos, y las que buscan comunicar con un giro más creativo. FSG está claramente en el segundo grupo. ¿Es una decisión consciente? ¿Qué es lo que buscáis a la hora de crear vuestras campañas?

La FSG empezó con las campañas de sensibilización en 2004. Ahí surgió la duda de cómo hacerlo y vimos que la manera de llegar a grandes capas de la sociedad era dándole una vuelta y usando la creatividad como un apoyo. Buscamos lo bueno que tenía la publicidad para llevarlo a nuestra causa. 

Cuando hacemos las campañas, hacemos concursos e invitamos a distintas agencias. Como nos ha funcionado este camino creativo, no queremos salir de ahí. Además creemos que la creatividad acerca los mensajes de una manera especial. Las personas están cansadas del discurso moralista; la creatividad te hace cuestionar más prejuicios. Y tratamos de generar empatía, no de “regañar”. En resumen, partimos de la base de que la sociedad es más inteligente de lo que muchas veces pensamos. 

Hemos tenido mucha suerte porque las agencias creativas se vuelcan muchísimo. Todos parten de sus propios prejuicios, como los que cualquiera tenemos, y afrontan el reto de darle primero la vuelta a sus propios pensamientos, y luego tratar de contrarrestar los prejuicios de la sociedad. 

Después del concurso hay mucho trabajo codo a codo, durante meses, para recoger todos los matices y conseguir buenas campañas. Nos gustaría tener más presupuesto y hacer cosas más grandes, pero dentro de nuestras posibilidades, lo trabajamos mucho. También a nivel de difusión intentamos que esa idea brillante no se quede en un spot, sino que llegue al terreno, a los barrios, a los políticos… Hace falta toda una red de trabajo. 

¿En qué otras ONGs (españolas o extranjeras) os fijáis a la hora de plantear vuestra comunicación? ¿Recuerdas alguna campaña social que te haya gustado especialmente?

Personalmente me gusta mucho Amnistía porque lleva la defensa de los derechos por bandera y tiene discursos muy potentes. Recuerdo una antigua, El gol del silencio. De Inmigración me gustan mucho las acciones de sensibilización de CEAR, como #UErfanos.

¿Qué ventajas crees que tenéis las ONGs a la hora de comunicar, frente a la empresa privada? ¿Y qué desventajas?

En la comunicación corporativa se ve más el plumero de querer mostrar su mensaje apoyándose en causas sociales cuando en realidad no es sincero. Las empresas lo tienen que demostrar, no vale solo con hacer un anuncio publicitario, hay que contribuir con acciones. El espectador inteligente lo sabe y distingue cuando de verdad se abraza una causa y cuando es oportunismo. Ya no cuela, la gente no es tonta. 

En ese sentido las ONGs partimos con ventaja porque contribuímos realmente a ese cambio. Aunque por ser autocrítica con la Comunicación del Tercer Sector, se abusa de algunos clichés sobre todo a la hora de pedir ayuda, algunas ONG usan discursos victimistas…

Lo que sí creo que se valora de lo que hacemos nosotros es el peso de los argumentos: para defender las causas nos apoyamos en estudios, en realidades, etc. Combinamos buscar la emotividad con argumentos potentes, que ahora que hay tanta dualidad política, que todo es blanco y negro… son necesarios.

¿Por qué crees que en este tipo de campañas de marcas comerciales “comprometidas” nunca aparece la causa de las personas gitanas?

Porque son muy pragmáticos. Hay cosas que venden más y otras que venden menos. Hay causas más fáciles de acoger y causas más duras, y la causa gitana lo es; hay que ser mucho más valientes. Y la gente exige que haya actos detrás de la causa que abrazas… 

Pero sí se empieza a ver un cambio, aunque casi siempre por una sensibilización personal. Por ejemplo, agencias que han trabajado para nosotrxs luego nos llaman porque quieren actores/actrices gitanas, o quieren poner en valor el flamenco y la cultura flamenca.

Cuando el Black Lives Matter todo el mundo parecía volcarse contra el racismo. Sin embargo aquí, se hacen campañas antirracistas, y la gente no se vuelca tanto… ¿Qué tenemos en España para que ese movimiento antirracista no cale tanto?

No sabría decir por qué es esto. Con la comunidad gitana el racismo está muy negado por parte de la sociedad, tanto que se las culpabiliza y criminaliza. Ahora por ejemplo, con el tema del corte de luz en la Cañada Real, incluso los mensajes de los poderes públicos son criminalizadores, cuando la realidad es que la mayoría son familias humildes tratando de calentar a sus hijos y sacar adelante a su familia. Son casos de pobreza, y en España hay antigitanismo y hay aporofobia también. 

En EEUU ha habido un presidente negro. ¿Cuándo habrá un presidente gitano o gitana en el congreso? Ahora mismo hay 3 diputadxs gitanxs, frente a un millón de gitanxs en la sociedad. Hay un avance, pero es muy lento. El rechazo es tan fuerte que aún faltan generaciones para que se eliminen los estereotipos y se reconozca el valor de la cultura gitana… Estos cambios sociales llevan décadas y hay que visibilizar, mostrar la realidad y denunciar la discriminación. 

Ya nos has dicho algunas campañas de otras ONG, ¿pero qué campaña de Fundación Secretariado Gitano no debería falta en nuestro recopilatorio?

La última que hemos hecho, que me encanta, es #PanParaMañana. Pero luego destacaría otras dos. La más exitosa que hemos tenido fue Yo no soy trapacero/a, en la que unos niños leían la definición de gitano/a en el diccionario y no entendían por qué se les llamaba trapacero/a.

Y otra que a mí me gusta es El tatuaje que más duele, en la que llegamos a tatuar un prejuicio a una chica gitana. A nivel creativo, llegamos a una acción sencilla pero muy icónica y funcionó muy bien en los medios. 

De sensibilización con los medios, destaco El Payo Today, en la que usamos el humor como recurso creativo y funcionó muy bien.