Entrevista a Verdes Digitales, una agencia muy verde

Las grandes campañas sociales o sostenibles, las que se llevan los premios y todo el mundo recuerda, suelen cocinarse en las mejores (y más grandes) agencias del país. Sin embargo, existen otras agencias que, aunque menos conocidas, llevan años especializándose en esta publicidad que mejora el mundo. Es el caso de Verdes Digitales, una agencia experta en proyectos verdes (o #muyverdes, como reza su web) dirigida por Pedro y Quique, a quienes hemos querido conocer un poco más. 

Para quien no os conozca, vuestro “qué sois” está muy ligado a vuestro “de dónde venís”. ¿Podéis contarnos un poco de vuestro pasado y vuestro presente?

Somos dos ambientólogos que estudiaron juntos en la Universidad de Alcalá hace unos cuantos añitos. Dio la casualidad de que nuestros primeros empleos estaban relacionados con el mundo de la comunicación, unidos a temas ambientales pero en departamentos de comunicación, marketing, prensa… Eso derivó en que teníamos unos conocimientos e intereses compartidos, y en un punto de nuestras vidas donde no sabíamos a dónde íbamos a ir, hablándolo en unas cervezas, decidimos montar Verdes Digitales.

En cuanto montamos la web y nos dimos a conocer nos recibieron con los brazos abiertos. Nos decían “necesitamos una agencia de gente joven relacionada con temas ambientales, porque no lo hay”. Ahora empieza a haber más agencias ambientales, y eso nos alegra un montón, significa que vamos por buen camino; pero cuando empezamos había solo un par de empresas en la competencia y no lo eran realmente porque no trabajaban el marketing digital. Nosotros nos desmarcamos con algo un poco más fresco y joven.

Kike Estrela

Ahora empieza a haber más agencias ambientales, y eso nos alegra un montón, significa que vamos por buen camino.

Kike Estrela, Verdes Digitales

En esto de la comunicación y la sostenibilidad se habla mucho de la diferencia entre CONTAR y HACER. Vuestro origen y vuestros conocimientos os permite entender más del HACER que muchxs de lxs que trabajamos en este mundillo. ¿Qué poder real creéis que tienen las marcas para cambiar el mundo?  

La carrera de Ciencias Ambientales no es muy conocida, pero es muy multidisciplinar: dirección de proyectos, biología, derecho, ecología… Esto nos hace tener más polivalencia en los proyectos: da igual qué tipo de proyecto sea (energías renovables, reciclaje…), tenemos la capacidad de saber qué es lo importante, qué generará impacto en la comunicación, etc.

Siempre hemos ido con la idea de que no podíamos mentir, que teníamos que trabajar con marcas y organizaciones auténticas. Hemos dicho que no a proyectos, hemos dejado proyectos a mitad de camino… Eso creemos que es algo a valorar, porque indica que no nos compra cualquiera, que nos interesa potenciar proyectos que de verdad hacen. Además son los más fáciles de contar, porque “al mentiroso se le pilla antes que al cojo”, especialmente en el mundo conectado en que vivimos.

Algunos de vuestros clientes son muy grandes y reconocidos, pero otros son más pequeños y no les seguimos tan de cerca. ¿Cómo es trabajar para clientes pequeños en el ámbito de la sostenibilidad? ¿Los veis más creíbles o consistentes con lo que dicen? 

Los proyectos pequeños facilitan el que salga todo adelante. No tienes un organigrama enorme con áreas que no se comunican bien. Con presus pequeños también se pueden hacer cosas muy chulas y llegar a hacer cosas muy grandes. Es lo bueno de los medios digitales: que podemos llegar a mucha gente por poco dinero y muy rápido.

¿Qué pensáis del greenwashing, el wokewashing y todas estas estrategias para quedar bien hablando de temas que le importan a la sociedad, cuando a las marcas en realidad no les importa un pepino?

Nosotros siempre hemos sido fans de las empresas que se suman a las tendencias si lo hacen con verdad. Si hay un problema de racismo en EEUU y en España una empresa se quiere sumar a ello con coherencia, realmente invirtiendo dinero en proyectos relacionados con inclusividad, nos parece perfecto. Lo que no entendemos es la empresa que cambia el logo por la banderita LGTB y luego ponen el gorrito de Navidad, sin tener un fondo detrás.

También hay que señalar que si es difícil ser coherente como ser humano, ¿cómo va a ser fácil serlo a nivel empresa, que es una estructura gigante? Tampoco podemos flagelar todo el rato a las organizaciones, a las empresas…

Pedro Turro

Si es difícil ser coherente como ser humano, ¿cómo va a ser fácil serlo a nivel empresa, que es una estructura gigante? Tampoco podemos flagelar todo el rato a las organizaciones, a las empresas…

Pedro Turro, Verdes Digitales

Aunque esté de moda el “buenismo”, sabemos que los valores que se respiran en vuestra comunicación son verdaderamente los que impregnan la forma en que trabajáis. ¿Podéis contarnos vuestra filosofía de trabajo?

Desde un inicio hemos tenido claro que nuestra filosofía tenía que ir acorde con nuestra marca, y hemos reducido al mínimo el consumo de papel, etc. Las emisiones deben ser muy bajas -las estamos calculando ahora- porque antes usábamos transporte público siempre que podíamos y ahora con el covid nuestros movimientos son mínimos. Y luego siempre hemos pensado que podríamos trabajar en un coworking, pero eso implicaba desplazamiento por parte de todos y no le veíamos el sentido. Nuestros valores siempre han estado alineados con esa empresa verde que tiene ese conocimiento sobre sostenibilidad y que lo aplica. De hecho, aquí el que va en transporte público a final del mes se beneficia con unos euros de plus. 

También el teletrabajo nos parece interesante para favorecer la conciliación, para que todo el mundo que trabaja con nosotros pueda tener flexibilidad horaria… Si alguien quiere cambiar su horario nosotros no ponemos ningún problema. Para nosotros lo importante no son los horarios, sino los objetivos, que salgan los proyectos, y la felicidad del equipo.

Otro punto es que aquí da igual donde vivas. Cada uno vivimos en un punto de España y eso nos hace abrir el espectro profesional de gente que puede entrar en Verdes Digitales de cualquier parte del mundo.

Algunas decisiones como esas nos han hecho reducir mucho nuestro impacto ambiental como empresa, pero hemos dado un paso más: recientemente calculamos nuestra huella de carbono, y estamos impulsando un proyecto de reforestación en India para compensar las emisiones. Ya somos neutros en carbono.

Con esto del covid-19 muchas empresas se han sumado al teletrabajo. Vosotros que lleváis con esto más tiempo, ¿creéis que todos estos cambios se quedarán? 

El otro día leímos por ahí que “no hemos estado teletrabajando, hemos estado sobreviviendo”. No es lo mismo tener tu espacio para trabajar, colocadito, con tu ordenador, tu habitación… Pero igual estás con tus padres, o tienes que cuidar a tus niños. Teletrabajar es tener un espacio que la empresa te ha acomodado o que tienes tu mismo con los recursos adecuados para hacerlo; si no, no es teletrabajar.

De todas formas teletrabajar no es todo bueno. Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. También existe el riesgo de que se pierdan sindicatos y otros temas que se han ganado con muchos años de lucha obrera. Además está el peligro de perder esa parte de cultura corporativa, de hacer equipo, pero con creatividad se puede solventar. Aquí estamos todo el día pensando cómo podemos hacerlo: llamarnos continuamente, mandarnos telegram, quedamos para cafés online, hacemos tapas verdes a final de año… intentamos generar esa piña que se generaría en una oficina

En cuanto a las empresas que se han sumado, no todas van a seguir. De hecho ya se está viendo que a la primera que han podido volver, han vuelto. Sin embargo las que ya estaban empezando a planteárselo han comprobado que, efectivamente, se puede hacer así, e irán un paso más allá.

En Brief the change, nos gusta dar voz no solo a marcas grandes sino también a clientes pequeñitos que hacen cosas con impacto. Vuestra filosofía con estos pequeños clientes es la de BeGlocal: generar impactos locales que tengan una repercusión global. ¿Alguna campaña pequeña que no pueda faltar en Brief The change? 

Intemares es un buen ejemplo porque engloba lo que puede llegar a hacer Verdes digitales con un buen cliente y predisposición. Es el proyecto de conservación marina más grande de Europa; está estructurado a través de la fundación Biodiversidad y un montón de asociaciones ecologistas. Y lo que empezó siendo una campaña de branding, terminó siendo una colaboración que llega hasta hoy en día. 


En esa primera campaña nos pidieron materiales varios. Por ejemplo, unas tarjetas de visitas y unos roll ups, y en vez de hacerlo de manera tradicional, le quisimos dar una vuelta que le aportase coherencia a todo el proyecto. Por eso decidimos hacer la tela para los roll ups con tela de vela de barco reciclada; las tarjetas, troqueladas con formas de animales marinos en peligro de extinción, están hechas con carbonato cálcico -con papel piedra-, el material más presente en nuestras costas, que se puede mojar, y que es medioambiental; y con las velas luego se hicieron bolsos y otros productos, convirtiéndose en un proyecto de economía circular. 


Vamos más allá de lo que nos pide el cliente y que llame la atención. Muchas veces nos viene gente que no sabe de publicidad y piensan que con el presupuesto que tienen no pueden llegar a mucha gente, pero en digital puedes conseguir mucho con poco. Y además estos pequeños clientes son los que más necesitan ese altavoz, y que se les escuche. Por eso nos gusta tanto trabajar con pequeñas y medianas empresas. 

Y hablando de dar voz a pequeños clientes, ¿a quién os parecería interesante que entrevistásemos en BTC para que les conociese más gente? 
Desde la Asociación Española Contra la Despoblación nos han hablado de un proyecto muy interesante: quieren hacer un curso de pastoras para que quince mujeres aprendan el pastoreo. Quieren lanzar la idea de que el medio rural no está muerto y que la mujer rural puede generar empleo y economía. El pastoreo se está perdiendo y es malo para la tradición, pero también medioambientalmente es algo clave. Es un proyecto que nos parece muy chulo y al que les vendría bien cualquier altavoz.