La publicidad que cambia el mundo (a peor)

Si uno lee alguno de nuestros artículos de opinión puede pensar que tenemos una imagen idealizada de la publicidad, que nos creemos que lxs líderes sociales ya no hacen falta teniendo a creativxs haciendo anuncios buenistas, que las agencias son las nuevas sedes del movimiento obrero.

Y para nada. Ni la publicidad tiene un poder tan transformador, ni desde luego está exenta de maldades que hacen un flaco favor a la sociedad.

Los tiempos del “es cosa de hombres” de Soberano y de “las mejores delanteras del mundo” de Media Markt parece que han quedado atrás. Por suerte, la legislación publicitaria en materia de género y discriminación cada vez es más estricta. La Ley nos protege de ciertos mensajes que, si fuera solo por algunas agencias y/o marcas, nos seguiríamos tragando cada día.

Sin embargo, dentro de la Ley queda espacio para el mal gusto, para el cuñadismo sexista, para el chiste fácil que ya no hace gracia. La organización de consumidorxs Facua organiza cada año el concurso a El Peor (y más machista) Anuncio del Año, que suele ser un buen recopilatorio de este tipo de publicidad.

Este 2020 la campaña galardonada ha sido “100% madre”, de El Corte Inglés, en cuyas gráficas se reflejaba una imagen rancia y estereotipada de las madres: completamente entregadas y sin espacio a la queja.

El anunciante recibió varias denuncias pero parece ser que finalmente no fue multado. Pero, más allá de si comete o no una infracción legal, desde luego nos parece que es culpable de no conectar con la realidad actual.

Nuestra pregunta es: ¿por qué se siguen haciendo anuncios así? Tirar de estereotipo sin duda es un recurso útil para conseguir la identificación de público, pero acudir a tópicos clásicos y/o desfasados se ha convertido en peligroso e ineficaz.

Ya sabemos que en este nuevo contexto las marcas osadas y pioneras venden más. Pero empezamos a pensar que quedarse en las fórmulas clásicas es más peligroso que arriesgarse a hacer algo nuevo.