Publicistas, feministas y cansadas

Fatiga feminista. O, para ser más exactxs, fatiga ochomarcista. Ese es el motivo por el que, desde Brief The Change, la página que analiza publicidad con mensajes sociales –también los feministas– no hemos publicado nada en relación al Día Internacional de la Mujer. 

No os vamos a mentir: la intención era hacerlo. La intención era comentar las campañas lanzadas por las marcas para el 8 de marzo y analizarlas desde una perspectiva crítica, comparando sus mensajes super morados con los planes y acciones reales tomadas dentro de las marcas en cuestión para fomentar la igualdad de género. 

Pero el lunes 8 de marzo llegó. Y llegó la polémica campaña de Burger King, y la aplaudida campaña de Correos, y la acción de Pizza Hut, y los logos morados, los copies de “vivan las mujeres” y las alabanzas hacia las profesionales de los equipos. Y mientras llegaba todo este aluvión que estábamos esperando que llegase para poder analizar, también pasaban cosas, como es natural, fuera de la esfera publicitaria. Cosas como la prohibición arbitraria de manifestaciones, el resurgir de debates sociales que ya parecían superados, los brochazos sobre las caras de mujeres históricas y, por supuesto, el grito reivindicativo de millones de mujeres que luchaban para que la pandemia no consiguiese apagar la llama y la fuerza del 8 de marzo, aunque hubiese que hacerse oír desde ventanas, balcones, redes sociales, manifestaciones de seis personas, plazas o calles. 

Este #8M lo hemos vivido de una manera distinta. Llegó, nos apabulló, y de repente ya no nos pareció tan importante analizar campañas con mensajes feministas durante esta semana, pese a tener clara la razón de ser de esta página que celebrará dentro de poco su primer aniversario. Ya había mucho ruido tapando lo verdaderamente importante, y no sentimos la necesidad de generar aún más ruido con algo que, por mucho que nos guste, no deja de ser tan banal como una campaña de publicidad.

El machismo sigue metido hasta la cocina en la industria publicitaria.

Por si necesitábamos alguna señal más para afrontar este día de una manera distinta a la que teníamos prevista, también llegó en el 8M la historia de Paty (@bonettopaty), y lo hizo para recordarnos a todxs que el machismo sigue metido hasta la cocina en la industria publicitaria. Y quizás es aquí donde deberíamos poner el foco. Donde deberíamos haberlo puesto desde el inicio. Porque una industria tan desigual –no olvidemos que solo el 1% de las direcciones generales creativas las ocupan mujeres– tiene muy pero que muy limitada su capacidad para hacer una publicidad desde una perspectiva realmente feminista. Una industria en la que un caso como este parece haberse zanjado con un tironcito de orejas a los machistas y seis mujeres viéndose obligadas a abandonar su empresa, definitivamente no está muy legitimada para hablar de feminismo. 

Las invitadas a la talk “Marcas Aliadas” organizada por la APG (Account Planning Group España) –Alejandra Chacón, Somos unas exageradas (Patricia y África), Amavi Akakpo y Cristina Alonso– lo dejaron bien claro: la industria en la que trabajamos es machista, y no es un problema exclusivo de una agencia, sino de todo un sistema. Un sistema que, a priori, ha aprendido, asumido e incluso abrazado las proclamas del feminismo, pero que en la práctica sigue suspendiendo estrepitosamente. Y no solo eso, sino que es –somos– tremendamente autocomplaciente y se conforma con un feminismo blanco tan extendido que ya resulta cómodo, amable e incluso pop.

¿Cómo va a ser la industria publicitaria feminista si no cuenta con mujeres diversas para crear la publicidad?

¿Cómo va a ser la industria publicidad verdaderamente feminista si no cuenta con las mujeres y con las que cuenta son casi siempre el mismo perfil de mujer? La industria hace ver que se adapta a los tiempos y apoya el feminismo, pero se olvida de la parte verdaderamente reivindicativa del movimiento: la que entiende sus interseccionalidades y pelea por la igualdad de TODAS las mujeres. Nos falta ver en los anuncios –sobre todo en los españoles– a más mujeres racializadas, transexuales, discapacitadas, diversas. Y no las vemos porque no están en las agencias, porque no son quienes piensan y ejecutan las campañas, porque no tienen voz. Y ojo, que esto también es responsabilidad de las publicistas cis-hetero-blancas que estamos dentro del sistema y no vamos más allá de las reivindicaciones que nos afectan a nosotras. ¿Quién no ha peleado que se incluyeran mujeres en un casting o ha hecho una propuesta de influencers pero se ha “conformado” con que todas fueran blancas? 

La industria publicitaria tiene un problema enorme con la igualdad de género, y como toda la sociedad, tiene muchos frentes abiertos en esta batalla. En 2021, aún seguimos enfrentándonos a situaciones que bien podrían ser fragmentos del guion de Mad Men. Alzar la voz para denunciar esto es lo que tocaba hacer este 8 de marzo, aunque fuese en un medio tan pequeño como es este. Lo de analizar campañas con mensajes feministas, definitivamente, puede esperar a otro momento.

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